Las redes sociales se han convertido en una herramienta que las empresas ya no pueden ignorar por mucho que les pese. Sin embargo, aunque saben que tienen que tener presencia en las redes sociales, aún no acaban de ver con buenos ojos la gestión de estas como un trabajo remunerado. Todavía existe el pensamiento de que un community manager o gestor de redes sociales es una persona poco cualificada que se pasa el día jugando en Facebook.
Esta y otras concepciones erróneas están desvirtualizando el trabajo de esta importantísima figura, por lo que es esencial desmentir todos estos falsos estereotipos. Michelle Kraker nos resume en Ragan.com algunos más:
1. Es un trabajo que puede hacer cualquiera
Un community manager tiene la tarea de gestionar la imagen de una marca en el codiciado entorno digital, y para ello, no sólo tienen que tener un profundo conocimiento sobre las tendencias actuales en este marco, sino una serie de habilidades y técnicas que permitan comunicar el mensaje adecuado, a la audiencia adecuada en cada uno de los canales necesarios.
2. Todo lo que hacen es “jugar” en las redes sociales
Esta es totalmente falso. La gestión de los medios de comunicación social requiere de una enorme cantidad de estrategias que buscan obtener un ROI positivo. Además de desarrollar las estrategias de acción, un community manager también lleva a cabo el seguimiento y medición de resultados que permitirán a la empresa mejorar.
También tienen que estar perfectamente coordinados con el equipo de marketing ya que su labor conjunta es identificar potenciales consumidores y atraerlos.
3. Cuando acaba su jornada laboral se van a casa sin responsabilidades
Las redes sociales no tienen horario y no descansan, ¿por qué iba a gozar de este privilegio un community manager? Twitter y Facebook nunca duermen, y los usuarios tampoco, siempre tienen preguntas que requieren de contestaciones inmediatas, ya que ofrecer el mejor servicio online de atención al cliente es también tarea de estos gestores sociales.
4. Es un trabajo sin presión
La presión de este trabajo no sólo se deriva de la necesidad construir la personalidad y el alcance de la marca en las redes, sino de la obligación de mantenerse al día de todos los temas sociales, tendencias, cambios y herramientas. Es un trabajo en constante aprendizaje y evolución.
5. Un error de un community manager no tiene importancia
Publicar el mensaje equivocado o emitir el tuit erróneo puede convertirse en un error garrafal que acabe en una carta de despido, porque cada acción de un community manager llega a miles de usuarios y no sólo al jefe del despacho de arriba.
Es el momento de erradicar todas estas creencias falsas sobre la figura del community manager y comenzar a valorar más a estos trabajadores que añaden valor a una marca.
Fuente. www.marketingdirecto.com
